Entrevista a Ignacio Alonso, presidente de la AEUQ

¿Cómo conociste la quiropráctica?

Hace más de 25 años acudí a un quiropráctico porque tenía muchas crisis de lumbago y dolores cervicales que no conseguía mejorar con los medios tradicionales. Me hablaron de la quiropráctica y acudí con bastantes dudas. Ten en cuenta que, como médico que soy, acudir a otros profesionales de la salud “no tradicionales” era algo raro para mí y mis colegas. Y, de hecho, cuestionaron e incluso criticaron mi decisión pero, como fui mejorando mucho, me enganché a sus cuidados e incluso algunos de mis colegas críticos también comenzaron a ir al quiropráctico.

¿Por qué te hiciste miembro de la AEUQ?

Porque creo en esa profesión y he visto sus beneficios no sólo en mí sino en muchas personas de mi entorno. Por eso, mi apoyo a través de la asociación para poner mi “granito de arena” en defensa de la quiropráctica.

¿Cuáles son tus principales retos como presidente de la AEUQ?

Desde la nueva junta directiva de la AEUQ vamos intentar que los miles de pacientes que acuden desde hace tiempo a los centros quiroprácticos se unan como fuerza de apoyo a la profesión y a su reconocimiento como profesión sanitaria, informando a los ciudadanos sobre sus beneficios. Pero también vamos a prevenirles del intrusismo de los que se autodenominan quiroprácticos sin tener los estudios reglados que se exigen para esta profesión.

¿Como ves el futuro de la quiropráctica en España?

Espléndido. Cada día acude más gente a los quiroprácticos porque está claro que nos ayudan a mejorar nuestra salud. Siempre se ha dicho que uno de los mecanismos para prestigiar un producto o un servicio en nuestro país es el “boca a boca” y eso ha pasado con la quiropráctica. Ese avance ha sido lento durante muchos años pero desde que en España se crearon dos escuelas de formación académica en quiropráctica, una en Madrid y otra en Barcelona, su desarrollo y popularidad se está acelerando con nuevos profesionales y la creación de nuevos centros.

¿Crees que una asociación de usuarios puede ayudar a conseguir una regulación de la profesión, igual que ha ocurrido en otros países?

Conozco alguna de las amenazas que rodean a la quiropráctica y ahí radica la razón de ser de nuestra asociación: la defensa de nuestro derecho a acudir a un quiropráctico. Esas amenazas vienen desde algunos sectores sanitarios y también desde otros colectivos y asociaciones que no la reconocen como profesión sanitaria.

Por todo ello, esta profesión necesita el respaldo de mucha gente para que sea tomada en serio por las autoridades académicas y sanitarias de este país y sea separada de otro tipo de terapias que, bajo el epígrafe de pseudociencias, nada tienen que ver ni con la formación académica de un quiropráctico ni con los resultados en la mejora de la salud.