Complejidad y Quiropráctica

Durante esta pandemia en la que seguimos inmersos, nos movemos en la incertidumbre. Pero no sólo a nivel individual, sino también las grandes estructuras sanitarias, sociales y económicas se tambalean y nos muestran su gran vulnerabilidad ante nuevas amenazas.

Nuestro sistema sanitario -y el de muchos países- se ha visto sobrepasado por la Covid-19 a nivel de recursos. La “ciencia médica” no ha encontrado respuestas rápidas y herramientas eficaces para la lucha contra el SARS-CoV-2. Se ha luchado con el sistema ensayo/error, intentando encontrar los mejores tratamientos para salvar vidas. Esta pandemia ha supuesto una gran cura de humildad para la comunidad científica y especialmente para la relacionada con la salud, y eso que ha sido provocada por un solo agente: un virus desconocido.

Imaginemos enfermedades tan frecuentes como la diabetes o el cáncer. Hoy día se admite que hay múltiples factores que intervienen en su desarrollo y por supuesto en su pronóstico. Son situaciones complejas y una medicina reduccionista no puede abordarlas con éxito.

 

El nuevo paradigma en la salud/enfermedad es el de la complejidad

Si no abordamos los problemas de salud con una visión abierta, reconociendo su complejidad y los múltiples factores que le afectan, tendremos un alto riesgo de fracasar en su cuidado.

Soy médico desde hace 45 años y he visto durante estos años caídas de paradigmas que parecían dogmas inalterables en medicina. La utilización del método científico ha supuesto una revolución y ha ayudado a una mejora indudable en muchos aspectos de la salud. Sin embargo en ocasiones un método científico demasiado estricto no tiene en cuenta factores a veces poco tangibles pero de gran importancia como el medio ambiente en el que nos movemos, los hábitos de vida, tipo de trabajo, situaciones de estrés, etc. Por eso es tan importante entender que el cuidado de nuestra salud debe ser abordado de forma global pudiendo integrar en él diferentes profesiones que se complementen para ese fin.

En este concepto multidisciplinar y complejo de los cuidados de salud caben diferentes profesiones complementarias entre las que destaco la quiropráctica, profesión sanitaria utilizada por millones de personas en todo el mundo. Su forma de ayudarnos a mantener y mejorar nuestra salud mediante los “ajustes” vertebrales es una de las bases de su actividad ya que, además de provocar un efecto mecánico, la evidencia científica está demostrando que tienen un verdadero efecto neurofisiológico y ahí radica uno de sus principales beneficios.

Aunque ya hay muchos trabajos de investigación publicados, la relativamente corta historia de la quiropráctica de poco más de un siglo, hace que sea necesaria más investigación para demostrar a la “ciencia médica” los efectos reales de la quiropráctica. Pongo el ejemplo de un reciente trabajo de investigación de PhD Francisco Miguel Conesa Buendía, mediante tesis doctoral, demostrando los cambios anatómicos con restitución de cartílago articular y hueso subcondral por ajustes quiroprácticos en animales.

Nosotros como pacientes y usuarios de la quiropráctica ya conocemos sus efectos beneficiosos. Por eso ahora más que nunca elige #quiropráctica

 

Ignacio Alonso Usabiaga

Presidente de la AEUQ

 

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